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viernes, 18 de septiembre de 2009

ORACIÓN “TOMA MI ENFERMEDAD SEÑOR”




ORACIÓN “TOMA MI ENFERMEDAD SEÑOR”

POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR
MARACAIBO.ESTADO ZULIA.REPÚBLICA DE VENEZUELA.AMÉRICA DEL SUR
REDACTADA Y PUBLICADA EN LA RED VIERNES 18 SEPTIEMBRE DE 2009.
O R A C I Ó N

Señor, no me reprendas por tu enojo ni me castigues por tu indignación. Ten piedad de mí, porque me faltan las fuerzas; sáname, porque mis huesos se estremecen. Mi alma está atormentada, y tú, Señor, ¿hasta cuándo...? Vuélvete, Señor, rescata mi vida, sálvame por tu misericordia, Estoy agotado de tanto gemir: cada noche empapo mi lecho con llanto, inundo de lágrimas mi cama. Mis ojos están extenuados por el pesar y envejecidos a causa de la opresión. Apártense de mí todos los malvados, porque el Señor ha oído mis sollozos. El Señor ha escuchado mi súplica, el Señor ha aceptado mi plegaria. Amen y amen… (Fragmentos del Salmo 6)

C O M E N T A R I O

(APLICACIÓN A NUESTRA VIDA)
Que mi boca, señor Jesús, mantenga siempre mi alabanza, reverencia y sumisión a tu voluntad y a tu enseñanza. La gloria sea siempre para ti, que el honor, el señorío y el poder sean siempre contigo. Hoy la enfermedad ha visitado mi vida mi cuerpo y mi espíritu. Mis dolores son frecuentes y muy intensos. El temor, la ansiedad y el nerviosismo me han invadido. Me siento como hoja desprendida del árbol, que surcando los vientos, se desplaza sola, sin compañía, y sintiendo como la vida va escapando a medida que el tiempo transcurre. Señor Jesús, hijo de David, ten compasión de mí. Para ti no hay nada imposible y todo aquel que en oración te ruegue y suplique, con una fe sólida y expectante, obtendrá según tu tiempo, lo que te ha pedido. Ni el dolor, ni la dificultad, ni la enfermedad, ni la muerte, quedarán indemnes y en pie, frente a tu divino poder, gloria y señorío. Haces caminar al paralítico, ver a los ciegos, hablar a los mudos, sanar cualquier tipo de enfermedad, resucitar a los muertos... para ti no existen imposibles, toda rodilla ha de doblarse en tierra a la sola mención de tu nombre. Tu palabra señor, tiene poder sobre todo nombre, sobre todo principado, sobre todo reinado, sobre toda fuerza o energía, sobre todo espíritu, sea cual fuere su origen y su fin. Padre creador, por intermedio de nuestro señor Jesucristo, por su sangre derramada en el madero, te ruego y te pido que sanes está enfermedad que hoy me agobia y hace que mi lecho se empape de las lágrimas que brotan de mis ojos, cansados, extenuados vencidos, con ojeras. Auxíliame señor, pues el límite de mi resistencia está cerca. Como el santo Job trátame, aunque no lo merezca. Sé que no he vivido totalmente apegado a tus mandatos, aún así, como criatura hecha a tu imagen y semejanza, clamo a tu misericordia a tu piedad, a tu caridad y a tu indulgencia para que mi cuerpo y mi espíritu sean sanados, para tu propia gloria y para tu propia honra. Cualquiera que sea señor tu designio, te pido que se haga según el proyecto de salvación que tienes para mí. Sin embargo sí el momento de mi partida es este, mayormente te pido tener esa serenidad, la paz, la fuerza y una santa disposición para presentarme ante ti, para lo cual me arrepiento de todos los pecados cometidos y ruego que la sangre de Jesucristo me absuelva, con la intercesión de nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra. Animo, gozo, alegría...
ETIQUETAS: ENOJO, REPRIMIR, ENVEJECIDO


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